Esplendor, historia… y el placer de vivir

El omnipresente ladrillo rojo le da a Albi su color tan característico. Por la mañana adquiere un tono rosa suave; al atardecer en verano, un naranja vibrante y por la noche se viste de color rojo. Los edificios de ladrillo ofrecen una paleta tan viva como la historia de la ciudad.
La ciudad episcopal de Albi forma parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco desde julio de 2010. La catedral de Santa Cecilia es la catedral de ladrillo más grande del mundo. Esta maravillosa e imponente construcción puede avistarse desde todos lados. Un conjunto arquitectónico que no puede perderse, ¡un imprescindible del Tarn!
Puede experimentar el ambiente de la ciudad recorriendo una de sus antiguas y estrechas callejuelas, disfrutando del sol en la terraza de una cafetería o almorzando a orillas del río Tarn. Las casas y los habitantes dan lugar a ocasiones e intercambios inolvidables.

Toulouse-Lautrec, un museo único

En el antiguo palacio episcopal se conservan 1000 piezas (cuadros, dibujos, objetos personales) de Henri de Toulouse-Lautrec, quién nació en Albi. El museo Toulouse-Lautrec alberga la colección pública, dedicada a este artista tan atípico, más importante del mundo.

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Los habitantes del Tarn están muy orgullosos de «su» pintor y, para rendirle un homenaje en 2016, colocaron citas el artista en los escaparates de la ciudad.

Los expertos

Agnès: ¡No me canso de verla!

Por más que viva y trabaje frente a la catedral, me seguirá fascinando cada día.