Tinto, blanco, rosado, de aguja…

Galus significa gallo en latín y es esta palabra la que dio origen al nombre de Gaillac. Otra teoría es que el antiguo nombre galorromano Galhac significaba fértil.
Secreto y majestuoso, frágil y con carácter, auténtico y contemporáneo, este país siente pasión por los matices… y le encanta compartirlos con los visitantes. Las almas epicúreas sentirán en esta «pequeña Toscana» del Tarn el encanto de las vacaciones donde uno se deja llevar por los sentidos. Un atardecer en las colinas del viñedo, una copa de vino de Gaillac y… el tiempo parece detenerse. ¡Qué bien se está!

Las bastidas y el viñedo de Gaillac

Las antiguas bastidas pueden divisarse si damos un paseo por el campo. Un ambiente perfecto para una escapada en pareja con el fin de descubrir los vinos del Tarn y las bastidas únicas e incomparables.

Vaya desde esta ciudad milenaria del vino hasta Lisle-sur-Tarn, un conjunto de bastidas único en su especie, suba hasta Puycelsi, el pueblo inexpugnable en lo alto del bosque de Gresigne, descubra Castelnau-de-Montmiral o la bastida de los tesoros escondidos: este recorrido por los pueblos típicos del Tarn le encantará.

Adéntrese en estos terrenos y conozca a sus apasionados viticultores que le harán probar sus vinos y le contarán su historia. ¡Sumergirse en el viñedo de Gaillac es descubrir todo un mundo nuevo! Cepas, vinificación, vendimias, aperitivos acompañados de música, visitas a los viñedos, etc.

El viñedo de Gaillac encarna el espíritu del suroeste por excelencia.

Los expertos

Marie-Zoë: No me imagino viviendo en otro sitio

¡Pasar por el viñedo todas las mañanas para ir a trabajar! Me encanta, ¡es un placer que no tiene precio!